Si CIATEJ pudiera hablar… 50 años de historias
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24 agosto 2026
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Por Jesús Fuentes González
Por Jesus Fuentes González, responsable de la oficina de
difusión y divulgación del CIATEJ
Nací un 24 de agosto de 1976. Recuerdo ese día. Entonces nadie podía imaginar todo lo que vendría después, pero ahí comenzó una historia que, 50 años más tarde, todavía sigo contando.
La unión de voluntades del Gobierno de Jalisco, la Universidad de Guadalajara, empresarios locales y entidades federales como el entonces Conacyt, el IMCE y el LANFI hizo posible que llegara a este mundo. Mi misión: poner el conocimiento y la tecnología al servicio de las necesidades de mi entorno.
Mis primeros años fueron distintos a los que quizá imaginas. Antes de hablar de biotecnología, mis preguntas estaban relacionadas con sectores como la joyería, el calzado y el vestido.
¿Suena extraño, no? Pero eran las necesidades del lugar donde nací en aquel momento, y yo estaba ahí para ayudar a encontrar respuestas. Porque desde el principio, esa ha sido mi razón de ser: encontrar, desde la ciencia y la tecnología, respuestas a las necesidades de mi entorno.

Figura 1. Instalaciones y actividades del CIATEJ en sus primeros años. A la izquierda, el edificio de Servicios de Ingeniería en 1981; a la derecha, anuncio de un curso de modelado de calzado.
Pero en 1982 mi historia dio un giro. Comencé a orientar mis esfuerzos hacia la biotecnología aplicada a las industrias farmacéutica, química, agroalimentaria y ambiental.
Y entonces empecé a descubrir todo lo que podía hacer la ciencia.

Figura 2. Los primeros pasos hacia una nueva etapa del CIATEJ, marcada por la incorporación de la biotecnología como eje para atender las demandas de los sectores farmacéutico, químico y agroalimentario, así como el estudio del medio ambiente y los recursos bióticos.
Con los años llegaron nuevos proyectos, nuevos desafíos y también reconocimientos. En 1990 recibí mi primer reconocimiento: una mención honorífica en el premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos. Luego en 1997 recibí el Premio Anual Mayahuetl por investigaciones relacionadas con el cultivo del Agave tequilana Weber var. azul y, ese mismo año, obtuve el primer lugar en la categoría profesional en Tecnología de Alimentos del Premio Nacional en Ciencia y Tecnología de Alimentos, por el desarrollo de una máquina semiautomática desespinadora de nopal.

Figura 3. Mención honorífica obtenida por el CIATEJ en el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos en 1990.
En el año 2000 me incorporé al Sistema de Centros Públicos de Investigación, un conjunto de instituciones científicas y tecnológicas que comenzó a fortalecer la colaboración y la coordinación entre centros de investigación de distintas regiones y especialidades. Para mí, formar parte de este sistema significó mucho más que integrarme a una nueva estructura: fue abrirme a una nueva manera de hacer ciencia, en la que los proyectos podían cruzar fronteras institucionales y disciplinas, y donde sumar capacidades permitía responder a retos cada vez más complejos.

Figura 4. Participación del CIATEJ en el informe de gestión sobre los avances de los Centros de Investigación Científica SEP-CONACYT, correspondiente al periodo 1994-2000.
Por aquellos años, Avenida Normalistas 800, en la colonia Colinas de la Normal, en Guadalajara, ya era mucho más que una dirección: era la casa que me había visto nacer, crecer y comenzar a consolidarme. Durante estos 50 años, este lugar ha sido testigo de buena parte de mi historia: de los proyectos que comenzaron aquí, de las personas que han pasado por mis laboratorios y oficinas y de los sueños que poco a poco se convirtieron en resultados.
Pero también entendí que lo que tenía para ofrecer podía llegar mucho más lejos. Si mi casa había crecido con el conocimiento y las capacidades que construimos juntos, era momento de abrir nuevas puertas y llevarlas a otros lugares del país.
En 2002 llegué a Mérida, Yucatán, con mi Subsede Sureste. En 2011, extendí mis horizontes hasta Apodaca, Nuevo León, con mi Subsede Noreste. Y en 2015, llegué a Zapopan, Jalisco, con mi Subsede Zapopan. Poco a poco, mi casa creció y mis horizontes también: llegué a distintos puntos del país, llevando conmigo las capacidades que había construido durante esos primeros años.
Pero mi historia también creció con las personas.
En una de las primeras fotografías grupales que conservo aparecen alrededor de 25 personas. Hoy somos 293. Casi 300 personas que, desde distintos lugares y disciplinas, todos los días hacen preguntas, realizan experimentos, construyen soluciones, enseñan, aprenden y hacen posible que la ciencia salga de los laboratorios.

Figura 5. El crecimiento del CIATEJ a través de los años. Arriba, personal del Centro durante la gestión del Ing. Ricardo Michel Flores; abajo, fotografía del personal en el marco del 49 aniversario, en 2025.
Y hablando de aprender…
A lo largo de mi historia he acompañado la formación de 1,007 estudiantes de posgrado en programas de excelencia académica. Algunos llegaron como estudiantes y después se convirtieron en investigadores, profesores, emprendedores o profesionales que llevaron consigo algo de lo aprendido aquí.
He visto crecer las preguntas y también las respuestas.
Con el paso de los años, la biotecnología me ha permitido contribuir a mejorar cultivos, desarrollar biofertilizantes y controlar plagas. Cómo una materia prima mexicana puede convertirse en un alimento funcional. Cómo un residuo puede transformarse en energía o en un recurso útil. Cómo la ciencia puede contribuir al desarrollo de vacunas, biofármacos y métodos de diagnóstico.

Figura 6. Ciencia que transforma: las cinco líneas de investigación del CIATEJ y su contribución al desarrollo de soluciones para el campo, la industria, la salud, los alimentos y el medio ambiente.
He sido testigo de cómo los laboratorios convertirse en espacios de innovación y plantas piloto convertirse en puentes entre la investigación y el sector productivo.
También he aprendido que la ciencia no termina cuando sale del laboratorio.
Por eso he llegado a comunidades rurales. He trabajado en proyectos que buscan fortalecer cadenas productivas, la agricultura sostenible y la soberanía alimentaria. He participado en iniciativas que vinculan el conocimiento científico con las políticas públicas y el desarrollo social.
A lo largo de estos años también he recibido reconocimientos que hablan de mi trayectoria y del trabajo de quienes han formado parte de mi historia. Entre ellos está el Premio Jalisco a la Calidad 2012, el máximo reconocimiento que otorga el Gobierno de Jalisco a las organizaciones que destacan por su compromiso con la mejora continua, la productividad, la competitividad y la sustentabilidad.
A este se suman 19 Premios Estatales de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco, obtenidos a lo largo de los años en distintas categorías, que reconocen el trabajo que hemos realizado en investigación, innovación y desarrollo tecnológico.

Figura 7. Algunos de los reconocimientos que han acompañado la trayectoria del CIATEJ: Premio Jalisco a la Calidad 2012 (derecha) y ganadores del CIATEJ del Premio Estatal de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco 2019 (izquierda).
Y la innovación también tiene un lugar importante en mi historia. A lo largo de cinco décadas, el talento, la creatividad y la investigación científica de las y los inventores que han formado parte de mi historia se han convertido en soluciones que buscan responder a las necesidades de México.
Ese trabajo se refleja también en 177 patentes otorgadas que se mantienen vigentes y 66 más que se encuentran en trámite. Detrás de cada una hay una historia: una pregunta que buscaba respuesta, una idea que se atrevió a convertirse en proyecto y muchas horas de investigación para hacerla realidad. Historias que, en conjunto, han contribuido al desarrollo de soluciones científicas, tecnológicas y de innovación con impacto en México.

Figura 8. Investigadoras e investigadores del CIATEJ reconocidos durante el evento 50 años de innovación para México. Reconociendo la inventiva en CIATEJ, como parte de las actividades conmemorativas por el 50 aniversario del Centro.
Puedo hablar de laboratorios acreditados, de sistemas de gestión de calidad, de educación continua, de investigación, de formación y de proyectos que buscan responder a los grandes desafíos de nuestro país.
Pero, si CIATEJ pudiera hablar, quizá no hablaría primero de números.
Hablaría de las personas que hay detrás de ellos.
De quienes llegaron antes.
De quienes están hoy.
De quienes dejaron aquí una parte de su historia.
De quienes apenas comienzan a escribir la suya.
Hoy tengo 50 años.
He visto cambiar las tecnologías, las formas de investigar y los desafíos que enfrenta nuestra sociedad.
He pasado de atender necesidades muy concretas de una industria local a participar en proyectos que buscan respuestas para la alimentación, la salud, el ambiente, la agricultura y el bienestar de las comunidades.
Pero hay algo que no ha cambiado.
Sigo haciéndome preguntas.
Porque cada respuesta abre una nueva pregunta.
Cada descubrimiento abre una nueva posibilidad.
Y cada generación de científicas y científicos trae consigo nuevas formas de imaginar el futuro.
Por eso, después de 50 años, no siento que mi historia esté terminando.
Apenas estoy escribiendo el siguiente capítulo.
Soy CIATEJ.
Tengo 50 años.
Y todavía tengo muchas historias que contar.
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